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8 nov. 2009

Al-Haŷari Bejarano niño (Dato autobiográfico inédito)

Dr. Ismail El-Outmani
Universidad Mohamed V, Rabat

Ahmed Ben Qásim Ben Ahmed Ben Alfaquí Qásim Ben Al-Shaikh Al-Haŷari Bejarano (1571-1648?) continúa siendo un personaje morisco enigmático. La fragmentada información acumulada hasta hoy a partir de fuentes esparcidas e inconexas, además de ser incompleta y a veces ambigüa, no cubre más que el período adulto de la vida de Al-Haŷari Bejarano; es decir, desde la edad de ca. 26 años, en Granada, hacia 1587, hasta su fallecimiento en Túnez, hacia 1648. Sobre la infancia de Al-Haŷari Bejarano no teníamos la más mínima idea.

El libro de Al-Haŷari Bejarano «Násir Al-Din Alá Al-Qawm Al-Cáfirin», resumen del, todavía, desaparecido Relato de viaje (« Rihla ») titulado «Rihlat Al-Shiháb Ilá Liqá Al-Ahbáb» ha sido la principal fuente de información, complementada con notas, referencias y alusiones en correspondencias, referencias indirectas y fragmentos biográficos. Sin embargo, el acceso, vulgarizado en los últimos tiempos a través de Internet, al manuscrito (N° 307014) de la Mezquita de Al-Azhar (El Cairo, Egipto) de «Násir Al-Din Alá Al-Qawm Al-Cáfirin», nos ha permitido obtener nuevos datos autobiográficos sobre el autor. Se trata de una valiosísima información sobre Al-Haŷari niño y su relación con la lengua árabe en el contexto de la España inquisitorial.

Estoy, en la actualidad, a punto de concluir la traducción íntegra al castellano de «Násir Al-Din Alá Al-Qawm Al-Cáfirin». Mi traducción viene acompañada de un estudio en torno a Al-Haŷari Bejarano, su entorno y la contienda de los Libros Plúmbeos. En dicho estudio, se cuestionan nombres, identidades e interpretaciones manejados por los moriscólogos, se establecen diferencias entre, esencialmente dos, manuscritos de la mencionada obra y se hacen propuestas, basadas en nuevos-viejos datos, para una nueva lectura de los mismos. Tanto la traducción como el estudio serán publicados proximamente.

Pero, por ahora, presento, en primicia, al lector en español en general y al interesado en particular, la traducción de un texto inédito en árabe de Al-Haŷari Bejarano. Se trata de un pasaje en el capítulo XIII, ausente del manuscrito de «Násir Al-Din Alá Al-Qawm Al-Cáfirin », manejado hasta hoy por sus editores. Lo que explica que no lo encuentremos ni en la edición (árabe) efectuada por Mohamed Rezzouq (Casablanca, 1987) ni en la bilingue (árabe-inglés) de P.S. van Koningsveld et al (Madrid, 1997).

El pasaje en cuestión es un testimonio autobiográfico de gran relevancia para el estudio de este misterioso personaje andalusí. Además de ser ésta la primera vez que se da a conocer (en cualquier lengua) al mundo académico, el texto contiene valiosísima información sobre Al-Haŷari niño, su relación con el árabe en cuanto que lengua de identidad y resistencia, (la política de) la enseñanza obligatoria del romance/ Aljamia a los niños moriscos, el padre de Al-Haŷari y el primo (hermano) de éste que le enseña árabe.

Al-Haŷari Bejarano considera su fascinación por el árabe y deseo de aprenderlo un don del Cielo, una gracia de Alláh. Pues encuentra la manera de iniciarse en el aprendizaje de la lengua del Corán, referente identitario material supremo para todo musulmán, a pesar de las serias dificultades y los graves riesgos que ello conllevaba para él y su familia. Cabe recordar que, para la Inquisición, la persistencia del árabe era sinónimo de mantenimiento de la fe islámica y ejercicio de prácticas prohibidas y, por consiguiente, de dificultad de la catequesis y resistencia a la evangelización.

Desprendemos del presente testimonio que el niño empieza a aprender romance/ Aljamia [en la «Casa de la doctrina»!] a los cinco años. A los diez años, edad en que los padres moriscos retiraban a sus hijos de esas escuelas so pretexto de necesitarles para trabajar con ellos, aunque, en realidad, por miedo a que fueran endoctrinados en la fe católica, aprovecha la visita del primo (hermano) de su padre a la casa de sus padres para rogarle a éste que le escribiera las letras del alfabeto árabe.

Familiarizado con dichas letras casi instantáneamente, el niño pide al familiar, en aquella ocasión misma, que le enseñe a leer árabe. Éste le invita a su casa para tal propósito, el niño va y aprende con una rapidez tal que su padre llega a pensar que su hijo le toma el pelo, hasta que el primo (hermano) le saca de dudas, confirmándole que Alláh le ha abierto el camino del éxito en la vida. Su tutor, además de primo (hermano) del padre de Al-Haŷari que vive, muy probablemente, en el mismo pueblo, a poquísima distancia, (si no el niño no iría a verle solo), es un fabricante de lino y un hombre «devoto/ piadoso», que se dedica a las «cosas árabes», rasgo éste nada marginal en el presente contexto.

Sabemos, de paso, que Al-Haŷari era agudamente consciente de que el conocer la Aljamia/ romance, es decir, el no ser un analfabeta, le había facilitado el aprendizaje del árabe; que los moriscos estaban aterrorizados por la Inquisición cuando se trataba de alguna seña de su identidad musulmana (la lengua árabe en este caso); que para ellos, normalmente, no había ninguna incompatibilidad entre árabe culto y árabe dialectal, entre devoción y poesía, etc, y que el padre de Al-Haŷari era, además de alfaquí, un amante de la poesía (dialectal, zaŷal). Dice Al-Haŷari Bejarano:

«Entre las cosas con las que Alláh me ha agraciado cito el amor por la lectura del árabe. Tras pasar cinco años aprendiendo a leer Aljamía [romance] -tendría entonces unos diez años- vino a nuestra casa un hombre devoto («Sálih»), primo (hermano) de mi padre, que sabía leer árabe y le rogué que me escribiese las letras del alfabeto [árabe]. Lo hizo y las aprendí deprisa. Mis padres temían mucho que se supiera que yo podía leer árabe, a causa de las duras penas infligidas por los cristianos [léase: la Inquisición] a quien llegaban a saber que se interesaba por los libros árabes. La segunda vez que vino el primo [hermano] de mi padre a nuestra casa, le dije : - Señor mío, ya conozco las letras árabes y sé distinguir entre ellas. Ahora, ¿por qué no me enseña a leerlas? - Para eso, tienes que venir a mi casa… -me contestó Cuando fui [a su casa], sacó un papel en el que estaban escritas las letras del alfabeto siete u ocho veces. Primero con una nasba/ fatha, segundo, con una khafda/kasra, tercero, con una raf3a/damma, luego con nasbatayn/ fathatayn, luego con khafdatayn/ kasratayn, luego con raf’atayn/dammatayn, luego con sukun. Leía cada letra y me decía ésta se pronuncia con nasba, como ba, ta; entonces, yo repetía tras él, hasta dominarla y concebirla. Luego las letras con la khafda/kasra, y así hasta terminar todas las letras. Había en el papel los nombres, entre otro, de frutas. El «sheikh Salih» (primo hermano) estaba empeñado en tejer lino y, sin detenerse, me enseñaba a pronunciar y me corregía. Al acabar de leer todos los nombres (sustantivos), me puse a leer un poema compuesto en lengua vulgar (dialectal) incluido en el papel. Me fui a casa contentísimo con el don de Alláh, con grandes expectativas y profunda gratitud por Su Gracia. Ya se dijo: «Sé agradecido a Alláh más a través de tu fe que de tu vivir». No es ningún secreto que mi conocimiento de la Aljamia me ha facilitado mucho la lectura del árabe. Tampoco lo es que el hecho de aprender yo a leer en un sólo día sea un don y un éxito concedidos por Alláh, Grandioso y Altísimo Sea. Con la gracia de los andalusíes, como ya señalé en mi «Rihla» (Relato de viaje), Alláh facilita la tarea a la gente del conocimiento según sus propias circunstancias. Puesto que se ha hecho difícil utilizar las tablas [de madera típicas utilizadas tradicionalmente] para aprender árabe, úno recurre ahora al papel, leyendo/ aprendiendo su contenido para luego esconderlo en un lugar seguro. Fui a ver a mi padre -que Alláh le acoja en Su Misericordia- y le dije que sabía leer árabe. - ¿Y eso?, me preguntó. - Toma el papel y te voy a recitar. Declamé primero los nombres/ sustantivos y, luego, recité el poema. - Véte de aquí! Me has oído a mí recitarlo y dices que está en el papel. - Te lo juro por Alláh Magnánimo. Se lo juré no sé cuantas veces, pero no había manera de hacerle cambiar de idea, hasta que vino a nuestra casa su primo (hermano), que le dijo : "Alláh le ha abierto [a tu hijo] el camino del éxito".»
"وأقول [أنا أفوقاي الحجري] من نعم الله علي أن جعل فيّ محبة تعليم القراة بالعربية بعد أن جلست خمس سنين في تعليم القراة العجمية ولما أن بلغت عشر سنين جا الي دارنا رجل صالح كان ابن عم أبي وكان يعرف يقرا بالعربية ورغبته أن يكتب لي حروف الهجا وكتبهم لي وعرفتهم بسرعة وكان والدي يخافان علي أن يعرف مني بأن كنت أقرا بالعربية بسبب الأحكام القوية التي كانت تحكم النصارى على من يعرفوا أنه مشغول بكتب المسلمين ولما أن جا الي دارنا مرة ثانية ابن عم أبي قلت له يا سيدي قد عرفت وميزت الحروف العربية علمني كيف أقرا بها قال ايتني الي داري فمشيت وأخرج لي ورقا مكتوب فيه حروف الهجا مكتوب سبع مرات أو ثمانية الأول كل حرف بنصبة والثاني كل حرف بخفضة والثالث برفعة والرابع بنصبتين والخامس بخفضتين والسادس برفعتين والسابع كل حرف بجزمة وقال كل حرف وقال هذا الأول يقرا بنصبة بأن تقول بَ تَ فقرات ذلك وفهمته ثم الثاني الذي بالخفضة ثم الثالث ثم كذلك إلي اخرها وكان مكتوب في الورق اسمَا الفواكه وغير ذلك من المسميات وكان الشيخ الصالح مشغولا بنسج الكتان ولم يبطل شغله بل نساله فيما نتوقف به ويعلمني ولما ان قرات كل ما في الورق من الاسمَا كان فيها قصيدة منظومة بكلام العامة فقراتها وقلت له يا سيدي ائذن ليَ ان نحمل هذا الورق لنتثبت على القراة فاذن له في ذلك وجيت الي الدار فارحا بما اتاني الله من فضله ومستبشرا بالخير وشاكرا له على نعمته وقد قيل كن لنعمة الله في دينك أشكر منك له في دنياك ولا يخفى أن سبب معرفتي لقراتي بالعجمية سهل علي كثيرا القراة بالعربية وهل يخفي على احد ان قراتي في يوم واحد كان وهبا وتوفيقا من الله سبحانه وتعالي وذلك ببركة المسلمين الأندلسيين كما ذكرنا ذلك في الرحلة أن الله كان يسهل على اهل العلم على قدر حالهم اذ ليس لاحد تيسير في الحال ليقرا في الالواح الا يجمع فكره ويقرا في الورق ثم يخفيها في موضع يستأمن منه ولما ان جيت لابي رحمه الله قلت له باني كنت اعرف نقرا بالعربية قال كيف ذلك قلت هاك الورق اقرا لك فكنت اقرا الاسمَا المذكورة فيها الي ان قرات له القصيدة قال سر عني انت تسمعني نقولها وتقول انها في الورق وكنت اقسم له بالله العظيم مرارا ولم يذهب عنه الشك حتى جا الي دارنا ابن عمه وقال له فتح الله عليه. "

الفقرة المترجمة من مخطوط الأزهر رقم:307014
El párrafo del manuscrito (N° 307014) de la Mezquita de Al-Azhar (El Cairo, Egipto)

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