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7 ene. 2010

Tierra de Barros, tierra de Al-Haŷari Bejarano

Dr. Ismail El-Outmani
Universidad Mohamed V, Rabat
outmani7@yahoo.com


Este artículo se propone identificar el topónimo «Al-Haŷar Al-Ahmar», literalmente «Piedra/s Roja/s», que tan dignamente se ha resistido a los intentos de identificación por parte de historiadores y moriscólogos. «Al-Haŷar Al-Ahmar», sería, según su propio testimonio, la población de la que proviene el morisco Al-Haŷari (Hachari/Hajari) Bejarano, nacido en la misma hacia 1570. De hecho, en su Rihla, o crónica de viajes, titulada ‘Nássir al-Din ‘ala al-Qawm al-Cáfirin’, nuestro autor menciona el lugar en tres ocasiones.

- Capítulo I: «soy oriundo de Al-Haŷar Al-Ahmar, y ahí se hablaba árabe. Después, aprendí a leer también en aljamia [lengua extranjera al árabe; léase : romance/ español], y más tarde fui a Madrid – lugar de residencia del Rey [capital del reino]- donde conocí a un médico andalusí oriundo de Valencia llamado Fulano de tal, y fue él el que me enseñó a leer árabe, cosa que me resultó bastante fácil al ser yo de origen árabe.»

- Capítulo X: “En cuanto a los objetos depositados en Burdeos y que habían sido robados por el capitán a la gente de Al-Haŷar Al-Ahmar , hemos conseguido, tras un año y medio de gestiones, que todos los andalusíes [Léase: moriscos] cuyos intereses defendía recibieron, Alabado sea Alláh, algún dinero a modo de compensación.”

- Capítulo XI: “Tras la salida de los andalusíes [= moriscos] del Reino de Valencia, se pregona el bando para la expulsión de los de Andalucía y alrededores [Murcia & villa de Hornachos]. Y cuando los moriscos hubieron fletado barcos y se disponían a zarpar del puerto del Río [Guadalquivir] de Sevilla, un real edicto, en contra de lo mandado con anterioridad, obligaba a dejar a los niños, sean varones o hembras, de menos de siete años si los padres marchaban a tierras musulmanas. Así, los niños concernidos fueron retenidos y los mayores expulsados a bordo de veinte barcos. Los niños retirados a los moriscos de Al-Haŷar Al-Ahmar fueron unos mil. »

Al-Haŷari es, pues, una nisba/atribución, el gentilicio de un lugar denominado «Al-Haŷar Al-Ahmar», no un nasab/linaje, excluyéndose así su calidad de nombre de familia. Y al ser éste un nombre compuesto (de dos palabras), el autor opta por adoptar la primera (matriz) en árabe, omitiendo la segunda (secundaria) seguida de nisba en castellano. Es decir, «Al-Haŷari» vendrá a significar «Bejarano» y viceversa. ¿Cómo?

En español y en portugués, el sufijo «-ano» significa «uno de». Por consiguiente, «Bejarano» significaría en español «Uno de la ciudad de Béjar» (en España occidental) y en Portugués «Uno de la ciudad de Beja» (en el sur de Portugal). Ésta es la definición corriente. Pero hay que decir, primero, que «Béjar» en España son, en principio, tres, no una: la ya citada, en la provincia de Salamanca, otra en la provincia de Lorca/ Murcia y la tercera, y menos conocida de todas, en el municipio de Moratalla, también en Murcia; y, segundo, que según el «Diccionario español de heráldica», de Marciano de Hervás, la cosa no es tan simple como parece. En este sentido, C.García Martínez, escritor bejarano (provincia de Salamanca) contemporáneo, anota, en su libro ‘Béjar en su historia’ (Salamanca, Libreria Cervantes, 1989), nueve diferentes teorías sobre el nombre «Béjar», para pasar a dar la que él llama una «opinión histórica»:

«En el s. XII una familia procedente de Beja, en Portugal, se instala en Badajoz (Extremadura, España), a dos kilómetros de la frontera portuguesa. Fundan la familia cristiana de los Bejarano. Los Bejarano tienen problemas con la familia Portogalese, de Portugal, y se trasladan a Trujillo (Cáceres, España), a unos 150 kilómetros de Badajoz.»

En el contexto que nos ocupa, resulta pertinente, al menos formalmente, la novena y última teoría de la serie, según la cual «Béjar aparece en el fuero (s. XII) como Beiar, de procedencia ibérica. Bei=suelo o piedra, y ar=pardo/a. Béjar significaría "suelo pardo" ». Por lo tanto, «Béjar», en árabe, vendrá a significar «Al-Haŷar Al-Ahmar», utilizada por Al-Haŷari, y que se traduciría por «Piedra Parda/Roja/Bermeja/Rubia», a sabiendas de que los autores (historiadores, geógrafos, viajeros, etc) árabes mostraban poco celo por distinguir, amén de entre piedra, monte, collado, cabezo y sierra -para los que usaban, indistintamente, el término «Haŷar» (piedra/s)-, entre los cuatro colores citados. Y dado que la variante dominante es el rojo, entonces, este color predominaba en las traducciones árabes sobre el pardo, el bermejo y el rubio.

Excluida la hipótesis (de Al-Manouni, Sarnelli, Epalza y otros) de que Al-Haŷari deriva de Al-Haŷár/ Láchar, pueblecito granadino a unos 20 km de la capital (Vid. Luis F. Bernabé Pons: «Una nota sobre Ahmad Ibn Qasim al-Haŷari Bejarano», Sharq al-Andalus, 13, 1996 (123-128)), y barajando la idea de que Al-Haŷari es de Béjar, había que determinar de cuál Béjar de las dos más importantes existentes en España se trataba. El interesado no da indicios directos que nos lleven a identificar su oriundez con exactitud. Contamos con las alusiones textuales citadas anteriormente, pero éstas no son suficientes. De ahí, mi lectura entre líneas, del silencio o la omisión, y de lo meta-, con- o para-textual relativo a Al-Haŷari y/o a su obra.

Aplicando ese m(-ét-)odo, llegué a la conclusión de que Al-Haŷari es de Béjar la extremeña, a 72 km de Salamanca. Los argumentos a favor de tal hipótesis eran:
- Béjar la murciana es mucho más pequeña que la salmantina. Todo indicaba que la cifra de mil niños secuestrados, según relato de Al-Haŷari, por las autoridades a los moriscos de Al-Haŷar Al-Ahmar condenados a la expulsión, correspondería, inequivocadamente, a una zona de inmensa población morisca, lo que era el caso de Extremadura.
- En el Capítulo I de ‘Nássir… ‘, cuenta Al-Haŷari que «Durante mi lectura del libro, llegaron a la ciudad de Granada algunos viajeros paisanos míos. Pude enterarme del albergue en el que se hospedaban y fuí a verles con el libro ‘Nuzhat al-Mushtáq’ en la mano». El término ‘viajeros’ denota, al menos para mí, que vienen de Béjar la extremeña, en vez de la murciana; pues van en grupo, se hospedan precisamente en un fondoq (albergue para viajeros) -¿con vistas, tal vez, a (re-)fijar residencia en Granada?- y Al-Haŷari deja su imperiosa tarea para ir a rendirles visita.
- Interpelado acerca de los idiomas, Al-Haŷari contesta diciendo que sabe «la lengua de la España cristiana, la de los portugueses, pero el francés lo comprendo sin poder hablarlo» (‘Nássir…’, Capítulo XI). Tan cerca de Portugal, viviendo en tierras extremeñas, tenía más posibilidades de dominar el portugués, y estando no tan lejos de Francia podía aprender a defenderse en francés.
- En un apéndice, en castellano, del manuscrito de ‘Nássir…’ conservado en la Biblioteca Universitaria de Bolonia (Italia), escribe Al-Haŷari, entre otro,: «… y es que despues de aver acavado me pareçió conviniente anedir y escrevir lo que me subçedió en Flandes en la çiudad de Leyden que está en la provincia de Holanda, el año de mil y veinte y dos [de la Heyira], y es que ay en aquella çiudad academia donde se leen todo jenero de çiençias como Salamanca en España » (recogido en la p. 263 de la traducción inglesa de van Koningsveld et al de ‘Nássir…’, Madrid, CSIC, 1997). Si no estuviera, de algún modo, físicamente cerca de Salamanca no se le ocurriría hacer la comparación. Y si fuera de Béjar la murciana, le serían más familiares las universidades de Granada, Valencia, o Sevilla.
- Estando ya en Marraquech, tras huír de España, Al-Haŷari acepta traducir un tratado sobre astronomía, ‘Risála Zaqútiya’, del autor judío Abraham Zacuto al árabe. Al parecer, la apatía de Al-Haŷari hacia un judío es vencida por la simpatía que tiene para con un coterráneo. Zacuto era salmantino.

Sobre el papel, mis argumentos y mi conclusión me parecieron bastante satisfactorios. Sin embargo, la sensación de «triunfo» no duró nada. Pues había que contestar a una pregunta-clave, que era, por lo demás, la más pertinente de todas. Si Béjar equivale a Al-Haŷar Al-Ahmar, ¿cómo explicarme el dato de los mil niños moriscos menores de siete años retenidos a sus familias tras el Decreto de expulsión de 1609?

Ya se sabe que Béjar la extremeña no tiene una población tan numerosa. Por consiguiente, hemos de pensar en que Al-Haŷar Al-Ahmar es toda una comarca o zona, con distintos pueblos cuyo censo da más o menos el referido total de niños moriscos retenidos. Es el argumento (demográfico) avanzado por G. Wiegers en contra de una ubicación granadina de «Al-Haŷar Al-Ahmar» (Bernabé Pons, op cit).
En todo caso, la correspondencia, eje de mi argumentación, entre el sentido de «Béjar» y «Al-Haŷar Al-Ahmar» se revelaba, de repente, tan perfecta etimológicamente como imperfecta históricamente. Sin embargo, no habría que dejar la zona, ni tan siquiera desplazarse mucho físicamente o abandonar el campo semántico de nuestro topónimo, para hallar la solución final y definitiva al enigma.

Resulta que en la lengua árabe, el vocablo «Haŷar», que suele referir a «piedra», es, en ciertos casos, denotativo de «barro, arcilla» (Vid., por ejemplo, el diccionario «Lisan Al-Arab» o «Al-Qámús Al-MuhíT»). Resulta asimismo que en Extremadura hay toda una zona llamada Tierra de Barros. Es hoy una Mancomunidad Integral que cuenta con una superficie de 686 km² y una población total de 52057 habitantes. En todo caso, lo que debemos retener esencialmente es, primero, que Tierra de Barros recibe su nombre de las especiales características de su tierra arcillosa y rojiza y, segundo, que Hornachos forma parte de la misma. Hasta hoy, se tenían plausibles indicios (Lapeyre) de que los mil niños moriscos retenidos por las autoridades cristianas, según el libro de Al-Haŷari Bejarano, provendrían de Hornachos (Extremadura), pero se necesitaba identificar el topónimo «Al-Haŷar Al-Ahmar» para que la hipótesis fuese aceptada de manera irrefutable.

Ahora, si «Al-Haŷar Al-Ahmar» se traduce por «[Tierra de] Barro/s Rojo/s», y Hornachos es una pequeña población, un municipio, de la provincia de Badajoz que se encuentra situada en la comarca extremeña llamada Tierra de Barros, ello confirmaría, de hecho, la idea de que Al-Haŷari Bejarano aludía precisamente a esta última al hablar de «Al-Haŷar Al-Ahmar». Por consiguiente, es probable que, por un lado, «Bejarano» sea sólo una elección arbitraria dictada por el instinto de supervivencia en la coyuntura político-religiosa de la época, en vez de una seña de identidad que correspondería a la identificación del concernido con la villa de Béjar, y que, por el otro, Al-Haŷari sea un gentilicio de Al-Haŷar (Al-Ahmar), lo que equivaldría a decir «Hornachero».

En base a lo expuesto, corresponde concluir que la identificación de «Al-Haŷar Al-Ahmar» con Tierra de Barros nos saca finalmente del barro (toponímico), al tiempo que echa por tierra la idea de que Al-Haŷari Bejarano fuera de Granada.

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