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15 feb. 2010

Inventario y restauración del patrimonio material morisco- andalusí: unos casos

Abdelhakim Slama-Gafsi

Instituto Nacional del Patrimonio de Túnez
A la memoria de mi querido amigo Míkel de Epalza, profesorde la Universidad de Alicante, convencido del patrimoniocomún tunecino-español engendrado por lazos entretejidos entrelos dos países desde la fundación de Cartago y Cartagena.


La llegada de los moriscos españoles, expulsados por Felipe III e instalados en una veintena de lugares (ciudades, pueblos, barrios) situados en el norte de Túnez, supuso la aportación de un patrimonio material común muy importante que presenta un carácter muy variado.

Este patrimonio se traduce en la configuración del espacio, la morfología urbana, el trazado octogonal en torno a la plaza, la regularidad de las manzanas, las técnicas constructivas empleadas (muro de tapial, fábrica de ladrillo, cubierta de teja árabe a cuatro aguas, plantas mixtas cuadrada y octogonal en los alminares, bóveda de arista, bóveda de medio punto de ladrillo, arcos con clave de sillar o de ladrillo, y fachada de ladrillo en torno a los vanos, en manchones y verdugada).

Los frontones barrocos con entablamentos, medallones, escudos en algunos mihrabs, dinteles de ladrillo, azulejos fabricados en “cuerda seca”, cerámica de lágrima de color verde, puertas con clavos negros con motivos geométricos y cruces251, muestran las particularidades de este patrimonio; un patrimonio de gran valor histórico, cultural y turístico que ha llegado hasta nosotros en un deficiente estado de conservación.

El principal objetivo de la realización del inventario y catalogación del patrimonio material de los pueblos y ciudades creados por los moriscos refugiados en Túnez, es el conocimiento exacto de su situación material. Su finalidad es establecer las políticas necesarias para la conservación, rehabilitación y puesta en valor de este rico patrimonio. El inventario, llamado “Carte nationale des sites et monuments historiques”, fue iniciado en el año 1987, después de la firma de un acuerdo entre el Ministère de la Culture et de la Sauvegarde du Patrimoine (Institut Nacional du Patrimoine) y el Ministère du Plan et des Finances (Comisariat General au Développement Regional et de ’Aménagement du Territoire) con un préstamo del PNUD. El inventario se centró en la redacción de fichas, informes con fotografías, informaciones de carácter arquitectónico, investigación bibliográfica, archivística, etc. La redacción de una cartografía informatizada siguió a esta primera operación.

A la hora de repasar el devenir histórico de este patrimonio, la primera referencia con que podemos contar es la de Ibn Abi Dinar, muerto en el año 1681.

Ese mismo año y el siguiente, los andalusíes llegaron del país de los cristianos, expulsados por el rey de España; eran muchos, Othman Dey los instaló en la ciudad y colocó a los más necesitados con familias de Túnez para que cuidaran de ellos. Más tarde les permitió que se instalaran donde desearan. Algunos compraron el Hanachir, donde construyeron casas, y así este lugar fue poblado por ellos. Los otros se establecieron en muchos otros lugares como Solimán, Belli, Nianu, Grombalia, Turki, El Djedida, Zaghouan, Tebourba, Grich el Oued, Mejez el Bab, Slouguia, Testour, El Alia, El Kalaa… etc., más de veinte ciudades en total, que alcanzaron su esplendor gracias a los andalusíes, los cuales plantaron viñas, hicieron jardines y construyeron cómodos caminos para carruajes252.

Los textos de viajeros europeos (Peysonnel, Shaw, Frank, Dunant, Cagnat, Paladín, Pellissier de Reynaud, el padre Vicherat Guerin y, sobre todo, el religioso español Francisco Ximénez, por ser testigo

excepcional del primer tercio del siglo XVIII) han dado una documentación muy detallada sobre las ciudades andalusíes253.

El historiador y arqueólogo francés Georges Marçais dedicó una gran parte de su investigación a la ciudad de Testur y nos dejó un inventario detallado sobre el urbanismo y los monumentos de esta ciudad 254.

El escritor y periodista tunecino Othman Kaat, por su parte, recogió en 1953 muchas informaciones referentes al urbanismo, monumentos, costumbres, nombres, apellidos y topónimos de las ciudades andalusíes 255.

El padre André Louis en su obra radiofónica “Villes et villages de Tunisie” (1964) mencionaba muchas informaciones históricas y orales sobre la vida de estas ciudades. El primer arqueólogo tunecino, S. M. Zbiss, fallecido en el año 1996, dejó más de 35.000 clichés sobre el patrimonio arquitectónico tunecino a partir del año 1948 256.

Desafortunadamente no tenemos un inventario detallado de las fotos en las revistas antiguas, como La illustration o La Tunisie illustrée, de las tarjetas postales, los mapas, las fotografías aéreas o las pinturas de artistas como Lallemand, Chassiron, Andanson, Crapelet o Puchler.
Los archivos consulares franceses del siglo XVII257 han proporcionado también muchas informaciones sobre algunos aspectos de la vida en las ciudades andalusíes. Los extractos de estos documentos han sido publicados por Pierre Grandchamp en ocho gruesos volúmenes.
A través de la documentación conservada en los archivos nacionales tunecinos, podemos ver la importancia de estos documentos sobre estas ciudades, como ya he mostrado en mis artículos sobre yacimientos y monumentos tunecinos en los siglos XVIII y XIX y sobre
la ciudad de Teburba 258.

Nos falta todavía hoy un inventario detallado sobre los estudios universitarios realizados (tesis, tesinas, diplomas…), así como la documentación fotográfica relacionada con estas ciudades. Falta también un inventario de los monumentos desaparecidos. Podemos citar la Gran Mezquita de Medjez el Bab, con su mihrab (con frontón barroco) y su cubierta de teja árabe a cuatro aguas259.

En cuanto a la restauración de los monumentos históricos, señalaremos que el deterioro causado por la exposición a los agentes ambientales de deterioro (lluvia, viento, insolación, oscilaciones térmicas…) o la deficiente evacuación de las aguas pluviales desde las gárgolas, son las causas más frecuentes de patologías260. Podemos añadir la invasión de líneas aéreas eléctricas y la acción de las vibraciones, que han provocado fisuras en los muros de muchos monumentos; el crecimiento de una vegetación no controlada; la filtración de agua de lluvia consecuencia de anomalías en la capa impermeable; así como la fragilidad de los materiales: piedra arenisca muy alterable y erosionable con la penetración de agua, el hormigón de tapial, el yeso tallado o el moldeado, el ladrillo, el mortero de cal, la cubierta de madera recubierta de barro cocido… La ocupación anárquica de los espacios históricos y la restauración sin autorización son también causas de deterioro.

Como patologías261 más frecuentes en estos monumentos encontramos fallos estructurales provocados por fracturas y roturas de la estabilidad del suelo; desagregación de sillares, ladrillos o yesos; o desprendimientos del revoco, mortero, piedras, ladrillo o tapial.

Podemos señalar asimismo que la mayoría de las obras de restauración se han hecho con carácter de emergencia para garantizar la estabilidad de los elementos constructivos y ofrecer un recorrido a los fieles que frecuentan las mezquitas y las zagüías. Una gran parte de las intervenciones son consecuencia de proyectos políticos decididos por el Presidente de la República Tunecina, entre los que se encuentran los de Ghar el Melh, Zaghuan y Teburba.

Muchas veces estos proyectos cuentan con recursos económicos insuficientes a pesar de las ayudas presidenciales. El patrimonio morisco andalusí puede aprovechar las subvenciones del Ministerio de Turismo, de los ayuntamientos, del Ministerio de Asuntos Religiosos y las asociaciones de salvaguardia al considerar el patrimonio como un recurso cultural, social y económico.

La inversión global durante mi vida profesional (más de treinta años) no sobrepasa el millón de dinares, equivalente a 570.000 euros. Esta inversión ha supuesto una inversión media por monumento de 5.000 dinares/2.837 euros 262.

La consecuencia de estos escasos recursos es no haber podido recurrir a técnicas modernas y más costosas, tales como la fotogrametría, reconstrucción hipotética, apertura de unidades de excavaciones, catas, sondeos en los cimientos o ensayos para analizar muestras de mortero y pátinas originales recogidas in situ.

Asimismo pueden enumerarse otras limitaciones en las tareas de restauración, tales como el empleo restringido de limpiezas mecánicas o químicas mediante pulverización o inyección de resinas; la escasa aplicación de pátina o de mortero más caros; la ausencia de desmontaje y montaje de sillares en grandes superficies; la falta de tratamientos biocidas para eliminar y prevenir colonias de algas, aves o plantas; la ausencia de empresas especializadas en la restauración; la falta de dinero para el uso de la piedra de cantería o la formación de jóvenes para tallar sillares; la falta de mano de obra especializada ladrilleros, tapiadores, yeseros, albañiles y otros); la inexistencia de informes detallados sobre intervenciones anteriores; y la falta de mapas de patologías e intervenciones de cada monumento.

Esta realidad nos ha llevado, en definitiva, a adoptar soluciones pragmáticas con técnicas tradicionales, pautas artesanales y medios manuales. Se ha empleado mano de obra local: técnicos poseedores de los conocimientos tradicionales y un saber transmitido de padres a hijos, así como obreros formados según las técnicas tradicionales de construcción.

Los criterios de restauración adoptados han consistido en recoger el máximo de información visual, gráfica y técnica; respetar el mantenimiento de lo existente; seguir una buena gestión de procedimientos y tratamientos para garantizar la máxima durabilidad y para transmitir este rico patrimonio a las generaciones futuras; y contar con el acuerdo y la colaboración de profesionales, órganos, organismos y entidades públicas o privadas, nacionales o extranjeras. Los resultados alcanzados durante estos años han permitido recuperar una parte de este patrimonio e insertarlo en su contexto económico, social, religioso y cultural.

Enumeraré a continuación los monumentos que se han restaurado263:
1- El Alia: la Gran Mezquita y la zagüía de Sidi Abderrahman;
2- Bizerta: la fuente de Youssef Dey, el fuerte de los andalusíes y sus murallas;
3- Ghar el Melh: los tres fuertes y la dársena;
4- Mateur: la zagüía de Sidi Bin Aissa;
5- Menzel Djemil: la Gran Mezquita, la zagüía de Sidi Bouchid y la zagüía de Sidi Bin Aissa;
6- Soliman: la Gran Mezquita;
7- Teburba: la zagüía de Sidi Bin Aissa, la zagüía de Sidi Ali Azouz y la mezquita Yaakouri;
8- Testur: la Gran Mezquita, la mezquita Zituna, la zagüía de Sidi Abderrahman y fachadas de la calle mayor;
9- Túnez: la zagüía de Sidi Sordo, la mezquita Subhan Allah, el palacio Haddad, la madrasa de los andalusíes, el pórtico de la Gran Mezquita Zituna, el panteón funerario de Youssef Dey y la zagüía de Sidi Kasim;
10- Zaghuan: la Gran Mezquita, la mezquita del zoco, la zagüía de Sidi Ali Azouz y la zagüía de Sidi Tayaa;
(Podemos añadir la restauración de muchas fachadas de monumentos situados junto a los recorridos turísticos de El Alia, Bizerta,Testur o Zaghuan).

El estado de conservación de los edificios (fuertes, mezquitas, zagüías) era de ruina inminente. Un adecuado diagnóstico de patologías con una metodología apropiada, el uso de artesanos, obreros formados in situ y materiales tradicionales han permitido una intervención de consolidación, conservación y puesta en valor de estos edificios del patrimonio morisco en el extranjero. El resultado de la recuperación de los monumentos restaurados desarrolla, en mi opinión, una forma particular de restauración ejecutada en un ambiente difícil.

____________________

Notas:

251 De EPALZA, Míkel; PETIT, Ramón, Recueil d’études sur les moriscos andalous en Tunisie, Madrid,Instituto Hipano-Árabe de Cultura, 1973; ALMAGRO GORBEA, Antonio, La zauía de Sidi Qasim enTúnez, en ID, Tres monumentos islámicos restaurados por España, Madrid, Instituto de España,1981.

252 Al Munis fi Akhbar Ifrikiya wa Tunis, Túnez, 1967, pág. 204.


253 De EPALZA, Míkel, Nuevos documentos sobre descendientes de moriscos en Túnez en el siglo XVIII,Studia Histórica y el Philologica en Honorem M. Batllori, Anexos de Pliegos de Cordell III, Roma,Instituto Español de Cultura, 1984, págs. 195-228.


254 Testour et sa grande mosquée. Contribution à l’étude des Andalous en Tunisie. En De Epalza, M.; Petit, R., Op Cit, págs. 271-284.


255 Al Mudun al Andalusiyya, al usbu, Túnez, 1953.


256 GAFSI, Abdelhakim Slama, Quelques aspects relatifs aux moriscos-andalous en Tunisie, d’après le peintre Charles Lallemand et l’archéologue Sliman Mustapha Zbiss, Mélanges d’archéologie, d’épigraphie et d’histoire offerts a Slimane Mustapha Zbiss, Túnez, Institut National du Patrimoine, 2001, págs. 129 y ss.

257 De EPALZA, Míkel, Moriscos y Andalusíes en Túnez durante el siglo XVII, Al-Andalus, (Madrid-Granada), XXIV, 1969, págs. 247-327.


258 Revue d’Histoire Maghrébia, (Zaghouan) págs. 87-88, (1997), págs. 639-696, págs. 91-92, (1998),págs. 667-724. «Conséquence de l’expulsió des moriscos: la régénération de la cultura des oliviers à Tebourba en 1726». En l’expulsió dels moriscos. Consequences en el mon islamic y en el mon cristia, Barcelona, Generalitat de Catalunya, Departement de Cultura, 1994, págs. 147-157.


259 SAADAOUI, Ahmed, Testour du XVIIe au XIXe siècle. Histoire architecturale d’une ville morisque enTunisie, Túnez, Faculté des Lettres de la Manouba, 1996, pág. 473.


260 GAFSI, Abdel Hakim Slama, Herramientas de conservación, restauración y puesta en valor del patrimonioarqueológico morisco-andalusí en Tunicia (1975-2005). Actas X Simposio internacional de mudejarismo.30 años de mudejarismo: memoria y futuro (1975-2005), Teruel, Centro de Estudios Mudéjares(2007), pág. 373.

261 Ghar el Melh: fuerte Loutani: trazas de incendio, humedad, pérdida de mortero, modificacióne incorporación de una nueva construcción en el camino de ronda con un tejado hecho de tejas deMarsella; Ghar el Melh: fuerte Bab Tunis: apertura de huecos para una nueva utilización; Ghar el Melh: fuerte el Wistani: colocación de una capa de cemento; Bizerta: fuerte de los andalusíes: fractura y perforación del muro; Bizerta: muralla acostada al fuerte de los andalusíes: erosión de las fábricas de tapial con desagregación de material; Ras Djebel: zagüía Sidi Arbi: ruptura del dintel; Zaghouan: zagüía Sidi Ali Azouz: hundimiento de ciertas partes del suelo.


262 La aportación española a la restauración de la plaza Mayor de Testur sobrepasa 454.010 durante dos años (2000-2002). Ver Programa de Patrimonio cultural de la cooperación española, Madrid,Agencia Española de Cooperación Internacional, 2002, pág. 467.

263 Los monumentos de Soliman, Testur y Túnez han sido restaurados por mis amigos Mohamed Kadri Bouteraa, Moheddine Boughanmi, Mohamed Beji Ben Mami, y mi amiga Faouzia Ben Zahra.

Fuente: Carta de la Goleta

1 comentario :

  1. Très importants ces articles. merci pour l'information, pour le partage magnifique!

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